Cómo aprende el cerebro la pronunciación de un idioma

Si alguna vez te has preguntado cómo aprende el cerebro la pronunciación de un idioma, este artículo podría interesarte. Si estás leyendo el blog de ARS, quizás ya te hayas dado cuenta de lo compleja que puede ser la fonética de un idioma extranjero. De hecho, uno de los mayores retos cuando se aprende un idioma es, sin duda, la pronunciación y la fonética.

Si fuera suficiente con escuchar y repetir sonidos, como hacemos cuando cantamos una canción en inglés, probablemente seríamos todos políglotas. Sin embargo, podemos cantar una canción entera y, al mismo tiempo, tener dificultades para utilizar esas mismas palabras en una conversación.

¿Por qué?

Porque escuchar un sonido no significa que nuestro cerebro haya aprendido a reconocerlo y producirlo. Podemos imaginarlo como un ordenador al que estamos instalando un nuevo software. No basta con descargarlo: hay que instalarlo y aprender a utilizar sus comandos. Con un idioma ocurre algo parecido.

¿Qué ocurre en el cerebro cuando aprendemos pronunciación?

Cuando aprendemos una lengua nueva, nuestro cerebro tiene que reconocer sonidos que quizá no existen en nuestra lengua materna. No solo tenemos que aprender a escucharlos, si no también tenemos que aprender a producirlos.

La posición de la lengua, los labios, la mandíbula y la salida del aire intervienen en la producción de los sonidos. Por eso, aprender la pronunciación de un idioma tiene una dimensión auditiva, cognitiva y también motora. Esto explica por qué algunos sonidos pueden resultar tan difíciles al principio y provocar una sensación de frustración al no saber pronunciarlos.

La buena noticia? Gracias a la neuroplasticidad, cualquier persona del mundo puede aprender cualquier idioma con la formación lingüística adecuada. Así que la próxima vez que te enfrentes a este problema, no pienses que no se te dan bien los idiomas, sino que no has estado «entrenando» tus habilidades de la forma correcta. Tu cerebro simplemente todavía no ha aprendido a reconocer y producir ese sonido.

La fonética es una parte fundamental del aprendizaje de idiomas

Durante mucho tiempo, la pronunciación ha quedado en segundo plano frente al vocabulario y la gramática, especialmente en los programas educativos de las academias y las instituciones públicas.

Sin embargo, si queremos aprender inglés, alemán o italiano y comunicarnos con seguridad, la fonética debería formar parte del proceso desde el principio. En primer lugar, tenemos que escuchar; después, distinguir entre los distintos sonidos; y, por último, reproducirlos.

Por eso, repetir una palabra muchas veces no siempre es suficiente. Si no sabemos qué estamos haciendo con nuestra lengua, nuestros labios o nuestra respiración, podemos terminar repitiendo el mismo error. La práctica tiene que ser consciente antes de convertirse en automática.

El cerebro necesita práctica para automatizar

Al principio, producir un sonido nuevo requiere concentración. Además, tenemos que pensar dónde colocar la lengua o cómo mover los labios. Con la práctica, estos movimientos pueden hacerse progresivamente más naturales.

Aquí encontramos una diferencia importante entre conocer un idioma y saber utilizarlo.

Puedes saber perfectamente cómo debería sonar una palabra y, sin embargo, no conseguir producirla cuando tienes que hablar. Por eso, hablar un idioma es una habilidad que se entrena.

No aprendemos a conducir memorizando el manual del coche. Necesitamos conducir.

Con la pronunciación ocurre exactamente lo mismo.

Pronunciación y confianza: dos elementos conectados

La pronunciación también tiene una relación directa con nuestra seguridad al comunicarnos. Cuando una persona siente que pronuncia mal, puede empezar a evitar determinadas palabras, hablar menos o pensar demasiado antes de responder.

De esta forma así aparece un círculo:

inseguridad → menos práctica → menos confianza.

Trabajar la pronunciación puede ayudar a romperlo. No necesitamos hablar con una pronunciación perfecta. Necesitamos conseguir que nuestra voz sea clara, funcional y suficientemente segura para comunicarnos.

Aprender un idioma también es entrenar tu cerebro

Cuando hablamos de neurociencia y aprendizaje de idiomas, solemos pensar en memoria o concentración. Sin embargo, la pronunciación nos recuerda que aprender una lengua implica mucho más.

El cerebro tiene que aprender a escuchar nuevos sonidos, diferenciarlos, relacionarlos con determinados movimientos y practicar hasta que su producción resulte cada vez más natural. Por eso, en ARS integro lingüística, fonética, coaching de idiomas y neurociencia.

¿Todavía tienes dudas? Reserva ya tu sesión de evaluación gratuita. ¡Te veo dentro!

¿Necesitas ayuda?

Reserva tu sesión de evaluación gratuita para responder todas tus dudas y evaluar qué necesitas.

ARS Language Services
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.